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Copias de seguridad que sí puedes recuperar
Una copia que nunca has restaurado es una esperanza, no un plan. La seguridad empieza cuando puedes explicar dónde está tu copia y cómo volverías a usarla.
Elige qué no puedes perder
No empieces por comprar almacenamiento. Haz una lista corta de aquello que sería difícil reconstruir: documentos personales, fotos, proyectos terminados y archivos de trabajo. Las aplicaciones pueden reinstalarse; tus datos y decisiones no siempre.
Combina destinos diferentes
Una práctica razonable es conservar una copia automática en un servicio de confianza y otra en un dispositivo separado que no permanezca conectado todo el tiempo. El primer destino facilita recuperar un archivo; el segundo reduce el impacto de un fallo o una cuenta bloqueada. Revisa el espacio, el cifrado ofrecido y las opciones de exportación antes de elegir.
Una rutina pequeña
- Activa la copia automática de las carpetas importantes.
- Programa una revisión mensual para comprobar que la fecha se actualiza.
- Restaura un archivo de prueba cada tres meses.
- Guarda las instrucciones de recuperación en un lugar independiente.
La copia perfecta no existe. Una copia útil es la que está separada de tu dispositivo principal, tiene una fecha reciente y ha demostrado que puede restaurarse. Empieza por una carpeta importante y mejora el sistema cuando conozcas su primera limitación.